Mantenimiento: el motor. La base de todo

El motor de cualquier vehículo es el responsable del consumo de carburante, que necesita para funcionar. Un correcto mantenimiento garantiza que el gasto de combustible sea el mínimo imprescindible. Por el contrario, un motor que no esté en perfecto estado puede incrementar el consumo notablemente.

Para mantener correctamente un propulsor se deben realizar las revisiones periódicas que establecen los fabricantes. Hay tres elementos básicos del motor que deben ser revisados siempre, sea quien sea, un profesional de un taller o un particular aficionado a la mecánica, el que lleve a cabo el trabajo. Son los filtros de aceite, aire y combustible.

El mal estado del filtro de aceite puede suponer un incremento de hasta el 0,5% en el consumo, además de tener influencia en la adecuada lubricación del motor y, por tanto, en un posible incremento del riesgo de sufrir graves averías. Un exceso de suciedad en el filtro del aire, con el consiguiente deterioro, es todavía más perjudicial ya que puede llegar a suponer un 1,5% más de gasto de carburante. El filtro de combustible en mal estado hace aumentar el consumo un 0,5%. Además, en caso de bloquearse, pararía el motor y podría provocar una avería mayor.

 

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